Ilex paraguaiensis confessio


 Mate by julianrodHace tiempo que quería hacer un posteo sobre esta bebida a base de la Ilex Paraguaiensis, porque si hay algo que me gusta es tomar mate. Mate todos los días, de mañana, después de almuerzo, y si hay que trasnochar, de noche.

Por ejemplo, un mate recién preparado acompañado de unas deliciosas sopaipillas en un día de lluvia, o estando en el campo tomando mate y comiendo charqui, son una verdaderas epifanías.

En rigor el mate no me era extraño, lo conozco desde hace bastante chico (infante), recuerdo que mi abuela en el campo (QEPD) le gustaba por la mañana tomarse un mate al lado del fogón la cocina a leña acompañado de una humita (en verano) o de un arrollado o un pedazo de pernil en su defecto (en invierno).

No obstante, cuando fue que realmente “descubrí” la yerba mate fue cuando fui por primera vez a veranear a Puyehue, uff quedé loco… El punto que desde ahí (antes tomaba pero de vez en cuando no más) adquirí esta saludable pasión inmoderada al Mate, la cual me trajo mas de un hueveo al respecto ¿Te creís argentino o que? y otras estupideces por el estilo, afortunadamente gentes que hacen esas aseveraciones cada vez se encuentra en franca retirada.

Tengo una explicación al respecto: Desde la época de la colonia hasta la primera parte del Siglo XX, en Chile se tomaba mate (y no poco, según las crónicas de la época), sin embargo el consumo del té y posteriormente del café promovido respectivamente por ingleses y estadounidenses acompañado de esa nacional manía huevona de adoptar mañas costumbres forasteras (sobretodo los citadinos) provocó la merma de su consumo. Pero el mate sobrevivió, es notable como el consumo de mate se hace cada vez mas y mas común conforme uno avanza desde Santiago hacia el sur, sobretodo en las zonas rurales, para que hablar de hablar de nuestra Patagonia (sur de Puerto Montt).

Cada vez he ido conociendo mas y mas gente (en especial jóvenes) que hoy en día gustan sin complejos de beber mate, y no es por una “actitud de mono” para engrupirse a cualquier mina de acento rioplatense, sino porque también provienen o tienen parentela campesina o son de zonas del sur de Chile y porque es parte de nuestra cultura nacional (aunque a algunos no les guste). Han tratado de engatusarnos diciéndonos que la chilenidad es tal y tal cosa, dejando al mate afuera porque “es de argentinos y uruguayos” ¡Váyanse a la mierda! Si bien no se produce acá, se consume harto a este lado de los Andes (y cada vez en mas cantidad y variedad) y comentarios de esta calaña solo ofenden a miles de chilenos de tomo y lomo.

Para finalizar una “Oda al Mate” por Jeniffer Moore:

Por la boca ancha y cavilosa de tu espuma

vienes a mí ofreciendo tu verde compañía,

la panza de tu risa desbordada en la tarde.

Amo la ceremonia de tenerte entre mis manos

y mirar a otros ojos contándome su historia

discernir cada palabra huyendo sin ser dicha

escuchar el tenue llanto escondido en la ronda

Y el misterio se encarna en cada reencuentro

como si fuera nuevo, como si nunca hubiera

conocido sus voces, como si el día aquel

recomenzara tibio, con su sabor indómito,

Pampa de caballos sueltos subiendo en la bombilla,

beberte en tierra ajena suele causarme gracia

porque un yerbatal de luces se amontona en mi garganta

en amarga poesía.

Un mate es una promesa, redonda y amistosa

un regreso a la raíz donde la tierra insiste,

eres tú diciendo y soy yo, que digo

bebiéndonos juntos lo que nos decimos.

Florent Pagny – Ma Liberté de Penser

One thought on “Ilex paraguaiensis confessio

  1. Y, que quieres que te diga… en mi casa desde chico he visto el consumo de tan maravilloso brebaje (mi padre es del sur) y creeme que para mi es algo natural el consumo de mate, quizas una de las pocas cosas que realmente es comun a todos los sudamericanos (y no solo a los rioplatenses, como piensan algunos).

    Además, tiene la ventaja de poder satisfacer a todos los gustos: amargo, dulce, caliente, frio (como el tereré paraguayo), con cedrón, con cáscara de limón o de naranja… en resumen, a gusto del consumidor. Un placer que nos damos por estas zonas y del que disfruto a concho (salvo que sea marca Rosamonte, que no me puede gustar).

    Y, como plus, si te sirve para encantar a alguna chica trasandina, mejor aun, jajaja

    En definitiva, el mate es una infusion para compartir y disfrutar, y eso es invaluable

    Un abrazo

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