¿El fin de la Historia?


No estoy haciendo referencia al libro de Francis Fukuyama, sino que a la nueva y “brillante” política del Ministerio de Educación de acortar las horas de Historia en los colegios, escuelas y liceos desde 5º Básico a 2º Medio.

Como Humanista que he sido, soy y seguiré siendo, francamente estoy enchuchado indignadísimo ante tamaña sandez cometida por la repartición del Estado encargada de la instrucción de nuestros connacionales, que lo único que hace es refirmar la opinión de Einstein sobre los deslindes de la estupidez humana.

A continuación, reproduciré íntegramente el texto del artículo que publicó en su página web el Doctor José Marín Riveros (quien tengo el honor de conocer en persona), catedrático de Historia Medieval PUC, UCV y UAI y discípulo del “maestro” don Héctor Herrera Cajas, quien fuera una eminencia de la Historia bizantina a nivel hispanoamericano.

REFORMA Y REDUCCIONISMO.

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL EMPOBRECIMIENTO DE LA CULTURA HISTÓRICA QUE PROPONE EL MINEDUC.

La decisión del Mineduc de reducir las horas de enseñanza de la historia es lamentable aunque, hay que reconocerlo, no sorprende. De partida, hace tiempo ya que la asignatura (“subsector”) modificó su nombre (Estudio y Comprensión de la Sociedad; Historia y Ciencias Sociales), enfatizando contenidos que tienen a veces más relación con la sociología y la antropología, que con la historia; consecuentemente, se ha privilegiado el estudio del presente, de modo casi periodístico, en perjuicio del estudio del pasado, objeto del análisis histórico. En efecto, hace ya unos quince años que vemos cómo, paulatina pero consistentemente, se ha empobrecido la enseñanza de la historia en el mundo escolar, y es de temer que la historia termine desapareciendo completamente de los programas, en el mejor de los casos absorbida por otra disciplina o “subsector”.

Clío: La musa de la Historia

Quienes amamos esta disciplina sabemos la importancia de la formación histórica en la etapa escolar para desarrollar el amor por la historia; quienes conocemos la historia y su valor, sabemos que es vital poner en contacto a niños y jóvenes con las grandes creaciones históricas del pasado: al reducir la enseñanza de la historia universal (Egipto, Grecia, Roma, la Edad Media) y centrar la mirada sólo en la modernidad y el presente, los privamos de la seducción de lo épico y de una visión verdaderamente humanista de su entorno histórico. Mario Góngora ya lo sabía y aconsejaba estudiar Historia Universal para poder comprender mejor la Historia de Chile. Reducir la enseñanza de la historia, excluyendo tercer y cuarto medio, dados los actuales programas, supone claramente minimizar el estudio del pasado y privilegiar el presentismo. Este empobrecimiento de la formación escolar no tiene nada de humanista: es la proposición del utilitarista que, impelido por el “logro” de ciertos “estándares”, no vacila en pagar cualquier precio. Los cursos que se verán afectados por la medida son aquellos decisivos para los resultados de la prueba Simce, como es evidente. ¿No se puede, acaso, optimizar el uso eficiente de las horas asignadas a Lenguaje, para elevar el nivel de logro de los escolares? Y si es necesario mejorar la formación de los profesores para ello, ¿por qué no hacerlo? Se ha planteado que algunas horas de Lenguaje se dedicarán a lectura en Biblioteca y me pregunto, por una parte, ¿nuestras escuelas tienen bibliotecas que permitan cumplir con dicho objetivo? Y por otra, ¿y si ese tiempo se dedicara a leer obras de carácter histórico, cumpliendo un doble objetivo? Para ello bastaría coordinar a los profesores de historia y de lenguaje, una integración interdisciplinaria que actualmente, por cierto, es de la mayor relevancia en el ámbito académico y que se constituiría en un verdadero desafío para la enseñanza escolar y que sólo le reportaría beneficios. Por último, cabe señalar que este tipo de modificaciones afectan más gravemente a la educación pública, que no cuenta con la flexibilidad ni la capacidad de gestión ni los recursos de los establecimientos privados que tienen una cierta dosis de autonomía que les permite elaborar sus propios programas (de acuerdo a las directrices del Mineduc, eso sí), así como reasignación de horas de la JEC si fuera menester. Si lo último es efectivo, estaríamos frente a otra forma más de discriminación en la educación chilena, contribuyendo a aumentar la brecha entre aquellos que pueden “darse el lujo” de una formación humanista, íntegra e integral, y aquellos que no.

Heródoto: El padre de la Historia (para los que no lo sabían)

Finalmente, cabe suponer que en un corto plazo la Prueba de Historia de la PSU va a desaparecer, salvo claro está que el FMI o la OCDE exija mantenerla… Más temprano que tarde, bajo el argumento de la “pertinencia” de los contenidos, esta enésima reforma de la reforma, impactará en el currículum universitario de la formación de graduados y profesores de historia, por lo que es menester estar atentos, porque este tipo de situaciones terminan por afectar gravemente a la autonomía universitaria. Ésta no consiste, como muchos creen, simplemente en la inviolabilidad del claustro universitario ni en que la fuerza pública no pueda ingresar en sus campus. Verdaderamente la autonomía universitaria es mucho más que eso, de mucha más seriedad, gravedad y repercusiones. Es un non serviam. Se trata de resguardar la libertad intelectual, la libertad ex cathedra que otorga la autoridad fundada en el saber. Esa libertad es la que ha permitido a la universidad enfrentarse a quienquiera que haya querido instrumentalizarla para servir a sus intereses, y decirle con orgullo non serviam, no te serviré. Hubo un tiempo —y ya es triste tener que recordarlo— en que las universidades orientaban a la sociedad… ¿Qué pasó como para que hoy ellas no sean requeridas en el debate público sino, peor aún, acepten mansamente servir los intereses de las políticas públicas de turno? Hoy más que nunca hay que resguardar y acrecentar los espacios de libertad de la vida universitaria. ¿Cuál ha sido el rol de las instituciones universitarias en todo este proceso? ¿Hasta dónde pueden seguir las universidades mansamente las políticas del Mineduc so pretexto de los fondos que están en juego? En fin, son consideraciones que, por ahora, nos llevan muy lejos del problema de fondo (empobrecimiento de la cultura escolar), pero que, creo, involucran cuestiones que no se pueden seguir soslayando.

Tengo la impresión de que la opinión de los especialistas (en Historia, obviamente) tiene poco valor en este minuto. Tal como ocurrió hace algunos años con la Reforma Educacional y el FID, si se pide la opinión, es sólo para cumplir con una formalidad, pero alea iacta est. Tengo la impresión también, aunque es apriorística y se basa sólo en información de prensa, de que a los especialistas en realidad no se les consultó ni interesa hacerlo. No obstante, creo que es importante que las escuelas, departamentos o institutos de historia del país hagan ver al Mineduc su parecer, en cartas y columnas públicas, ya sea firmadas por sus Directores o, quizá, por sus Consejos de Profesores; pienso, también, que una declaración o suerte de manifiesto de los Decanos involucrados (en forma singular, pero también como cuerpo), podría ser relevante en esta materia. Me temo, como dije, que los especialistas ya hemos perdido muchos espacios de discusión, por “dejar hacer” a inexpertos, burócratas o legos en la materia (que probablemente actúan con puras buenas intenciones) y que recuperarlos es muy difícil; sin embargo, al menos debe quedar el testimonio público al respecto.

Tenemos que mantenernos alertas, atentos y vigilantes, pues la barbarie está siempre al acecho, asumiendo distintas formas: frivolidad, liviandad, trivialización, vulgaridad, intervención, relativismo, tibieza, pusilanimidad, etc. No les concedamos más espacio a los bárbaros. Quizá todavía es tiempo.

José Marín R.

Profesor

Blind Guardian – “The Bard’s Song” (cover coral de Van Canto)

5 thoughts on “¿El fin de la Historia?

  1. El tema de la educación me sensibiliza porque soy hijo de profesora y respecto a mi relación con la historia voy a parafrasear a Anton Chejov “La abogacía es mi esposa legal; la historia, sólo mi amante.”;

    Bueno, eso pasa cuando nuestro país está gobernado por una manga de…. Ingenieros comerciales, partiendo por el pedazo de bosta que está en Educación (después de esta no se le puede calificar de otra forma). ¡¡Que los “Chicago Boys” se dediquen solo a la economía!! en otro lado son como elefante en una cristalería (y los vidrios rotos los termina pagando el contribuyente)

    pero el punto de fondo es otro:

    Así como es que encontramos inconcebible que el Ministro de Justicia no sea Abogado o que el Ministro de Salud no sea Médico ¿Como es que encontramos válido y hasta normal que el Ministro de Educación sea cualquier cosa menos Profesor?

    La pregunta queda abierta
    Saludos

  2. Lo de que el MINEDUC quede a cargo de un profesor (entendiendo por este no necesariamente a alguien que haga clases, sino que alguien con grados académicos en el área de la pedagogía) es un punto no menor, aun cuando no sea prenda de garantía (ver caso Yasna Provoste o Mariana Aylwin). Porque la experiencia con el actual titular, si bien no era terrible antes del actual proyecto de reforma, se transformó en algo tragicómico en particular con el punto de la reduccion de horas de Historia. Si bien hay otros puntos que son mas plausibles (como la reforma al estatuto docente), el tema de Historia lo ennegrece todo, dejando a Lavín como un perfecto idiota que quiere formar puros ingenieros comerciales.

    Lo único realmente plausible que le concedo a esta reforma, antes de detenerme en otros puntos, es que al menos trata de atacar problemas de fondo y no solo cambiar la nomenclatura legal. Pero eso no sirve de mucho tampoco cuando una de las medidas es una aberración, tal como ya fue la eliminación de la obligatoriedad de Educación Cívica. De a poco se destruye la integralidad de nuestros educandos.

    Saludos

  3. Lo de la Provoste y la Aylwin para mí no corre, son “profesoras” que en la praxis nunca ejercieron y discúlpame: hacer clases en las confortables dependencias del St. George (Mariana Aylwin) no te da para hacerte una idea real del estado de la educación chilena como sí lo tienen cientos de profesores que tienen que pasar demasiadas pellejerías en numerosas escuelas de numero municipales (sean urbanas o rurales) y particulares subvencionados (sean técnicas, comerciales, industriales o científico-humanistas)

    Tuve hoy la desgracia de leer la columna de Gonzalo Rojas en El Mercurio; Por culpa de gente de la calaña de ese hijo de la gran puta (y que me disculpen las trabajadoras sexuales) es que el Magisterio está tan cagado, en vez de dignificar al profesor lo trata con la punta del zapato, cuando el profesor – sobretodo el de Historia – esta obligado a pasar los contenidos que le señala el MINEDUC. En la educación escolar NO EXISTE LA LIBERTAD DE CÁTEDRA!!!!

    Con gente reaccionaria y vocieferante en la derecha como este soberano HDP, es bastante comprensible que el Magisterio simpatice y se abanderice con su antagonista (no te deja otra). Obvio, tu no eres amigo de un CTM que te insulta y denigra.

    Saludos

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