Campus Rengo


Logotipo de la Universidad de Valparaíso, Chil...

Image via Wikipedia

Que una universidad privada haga “apuestas académicas” y al poco tiempo se dé cuenta que las cuentas no eran alegres, que cosa falló y que comience sin asco el cierre carreras y sedes es  francamente deleznable, puesto que juegan con el futuro profesional de muchos estudiantes y la esperanza de sus respectivas familias. Como hay cada mentecato, sátrapa, chanta, pelotudo, déspota y paquete, en fin, “bandidos de birrete” regentando cada plantel universitario privado ésto, a la postre, lo hace una circunstancia casi esperable. Pero de ahí que esta misma gracia la haga una universidad estatal no tiene nombre.

Rengo

Esta es la triste historia de cómo una pequeña ciudad de la VI Región fue por un instante sede de campus de una universidad pública.

Rengo (para los que no saben) es una pequeña ciudad de la VI Región de O’higgins que no tiene mas de 70.000 habitantes, situada a 570 m.s.n.m. entre Rancagua y San Fernando, fundada como “Aldea de Río Claro” por el Marqués de Cañada Hermosa Gobernador de Chile don Tomás Marín González de Poveda. Es básicamente una ciudad agrícola.

Rectoría de la UV

La Universidad de Valparaíso (casa de estudios que nació como la “Sede Valparaíso” de la Universidad de Chile y que actualmente forma parte del Consejo de Rectores de Universidades Chilenas y al Consorcio de Universidades Estatales de Chile) en un plan de expansión institucional encabezado por el nefasto rector Juan Riquelme Zucchet, decidió abrir en el año 2004 nuevas sedes fuera de la ciudad Patrimonio de la Humanidad y las ciudades elegidas para este “plan de conquista expansión” fueron Santiago, San Felipe, Quillota, Los Andes, Aysén, Melipilla y Rengo.

Cronología de un desastre

¿Y que pasó acá? El Gobierno Regional de la VI Región en el año 2003 llamó a licitación para la instalación de una universidad del consejo de rectores en dichas tierras huasas y la UV se engrupió persuadió al Gobierno Regional de O’Higgins de que su proyecto institucional – apelando a su al verso de la tradición, la excelencia y el prestigio – era por lejos el mejor para la región.

Entonces la entusiasmadísima intendencia (que desde hace bastantes décadas esta desvelada con el sueño de la  Educación Terciaria “la universidad regional”, idealmente pública) adjudicó la licitación a la UV y se puso “manos a la obra” de inmediato.

La sede "temporal"

La sede de la UV se ubicaba provisionalmente en la frondosa y señorial Avenida Bisquertt 383, una “casa esquina” de ladrillo bastante fea, pintada color celeste (era una escuelita básica) a 3 cuadras de la estación de FF.CC y Metrotrén de Rengo y a una de las oficinas de la viña Misiones de Rengo.

En el mentado Campus Rengo se impartían las carreras de Diseño (diurno); Administración Pública (Diurno-Vespertino) y Administración de Negocios Internacionales.

Carreras bastante “tradicionales”, “de oficina” (y cuasi-saturadas) para una región eminentemente agrícola y minera que – supongo yo – requiere de carreras mas de trabajo en terreno del tipo Agroturismo, Agronegocios, Ingenierías en Prevención de Riesgos, en Minas, en Alimentación, Electrónica, Geología, Agronomía, Enología.

La carrera de Diseño se impartía con 18 alumnos matriculados y en toda la sede no estudiaban mas de 200.

El "Elefante blanco" del Campus Rengo.

Dije “Provisionalmente” porque para albergar con toda la pompa y solemnidad necesaria se estaba construyendo en el sector de “El Chapetón” – un potrero de 13 hectáreas cercano a la autopista 5 sur y a 3.5 kilómetros del “cruce de Rengo”, un lugar “in the middle of nowhere” entre Rengo y Pelequén – el Campus Rengo.

Tenía el nombre muy bien puesto porque estaba ubicado literalmente en pleno campo.

El Campus consta de tres cuerpos de edificios de  3,2 y 1 piso en hormigón armado mas un Auditorio en estructura metálica, que incluyen salas de clases y Laboratorio. Fue  construido por la empresa SERINCO LTDA y la gracia tuvo un costo aproximado total de $5.000 millones de pesos de los cuales  $1.500 millones provenían del Gobierno Regional directamente del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), dineros que debían ser devueltos en 30 de mayo y 30 de julio de 2008, compromiso que la casa de estudios de la cruz del sur no cumplió.

El rector caído en desgracia

Cuento corto, la UV quedo sumida en un hoyo financiero de proporciones y no pudo seguir financiando el “Proyecto Rengo” en El Chapetón y como los contratos ya estaban firmados y la obra en marcha, tuvo que financiar el Gobierno Regional.

En octubre de 2007 y en medio de un quilombo de la puta madre un ambiente académico y estudiantil bastante convulsionado producto de las conocidas y deshonrosas “irregularidades administrativas”, Juan Riquelme Zucchet abandona la rectoría de la Universidad de Valparaíso.

Asume como rector Aldo Valle, ex decano la Facultad de Derecho, con la misión de parar el quilombo “ordenar la casa” y una de las medidas que toma, a fin de rescatar a la universidad de la bancarrota institucional y desentenderse de todo aquello que oliese a la gestión del anterior rector, es el cierre definitivo e indeclinable del Campus Rengo.

“Pedimos excusas por los errores cometidos por otros, que irresponsablemente impulsaron un proyecto inviable, quienes estuvieron en el origen de este proyecto en la Universidad les faltó realismo y responsabilidad en la evaluación de lo que significaba sacar adelante un proyecto con formación de pregrado en Rengo. Nuestro norte es la transparencia y la responsabilidad, por eso, hemos actuado de frente y estamos tomando las decisiones necesarias para que la UV vuelva a ser reconocida como una institución seria y responsable. Para la Universidad hay una frustración institucional por cierto, pero las instituciones deben mirar con objetividad, realismo y con responsabilidad. Hemos iniciado ese camino y no hay vuelta atrás, el cierre de la Sede de Rengo, aunque doloroso era una cuestión de responsabilidad institucional ineludible”.

Al final la escuelita que hacía las veces de sede “transitoria” fue la fugaz sede definitiva y el edificio nuevo nunca se utilizó. Mas el destino de los estudiantes renguinos también estaba sellado:

“El plan de cierre culminó exitosamente con el traslado de todos los estudiantes del Campus a la sede central de Valparaíso y a la sede de Santiago, donde podrán terminar sus carreras con los mismos servicios con que cuenta el resto del alumnado de esta institución”

El punto es que, salvo  San Felipe, todas demás las “sedes regionales” de la Universidad de Valparaíso fueron cerrando sus puertas. La Sede Santiago (que entre otras cosas ocupó en arriendo la histórica sede de la Unión Española en calle Carmen) merece un posteo aparte.

El futuro de El Chapetón

En el año 2009 con la firma de un acuerdo extrajudicial, el Gobierno Regional queda como dueño absoluto del terreno y de la edificación universitaria, esto como una forma de compensación de la deuda que la UV contrajo con la región. Esto a fin de que en una segunda etapa, se haga una nueva licitación, invitando a las universidades para que presenten los proyectos.

Éste es uno de los tongos mas grandes de la la educación superior estatal chilena, pero que por el hecho de haber acontecido en regiones, pasó muy piola para la opinión pública nacional (que por desgracia la gran masa crítica esta en Santiago)

The Killers – “Somebody Told Me

PD2: Cito a mi pololiwi: “Con todas las universidades que eran sub-sedes de la Chile (salvo excepciones) no se hace una, su nivel es paupérrimo”.

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6 thoughts on “Campus Rengo

  1. Cada vez que entro a una escuela, me siento como inundado por una ola de nostalgia. La mayoría de las escuelas que he visitado en este siglo 21, tienen exactamente la misma apariencia que las escuelas a las que asistí en la década de 1970. Las aulas son del mismo tamaño. Los mismos pupitres formando las mismas filas. Tablones de anuncios con el calendario escolar. Incluso los pasillos huelen igual. Claro, en algunas aulas puede que hoy haya un ordenador o dos. Pero en muchos aspectos, las escuelas a las que asisten los niños de hoy, resultan indistinguibles de las que sus padres y abuelos utilizaron.

    De entrada, ese déjà vu enternece mi alma. Pero luego pienso en ello. ¿Cuántos otros lugares mantienen exactamente la misma apariencia que tenían en los años 20, 30 o 40? Los bancos no. Los hospitales tampoco. Los supermercados mucho menos. Ni siquiera las iglesias. Tal vez el dulce aroma de la nostalgia sea realmente el hedor del estancamiento. Dado que la mayoría de las otras instituciones de la sociedad han cambiado drásticamente en el último medio siglo, la inmovilidad de las escuelas resulta extraña. Y es doblemente extraña, porque la escuela, en sí, es un invento moderno, no es algo que hemos heredado de la antigüedad.

    Hubo un tiempo en el que una persona joven aprendía los secretos de la labor que usaría durante el resto de su vida. Este modelo servía cuando los cambios eran lentos y la gente hacía, al final de su vida, algo parecido a lo que había aprendido a hacer al comienzo.

    Esto no funciona en un mundo donde la mayoría de las personas están trabajando en un empleo que ni siquiera existía cuando habían nacido. Quizás aún no sea tan así, pero nos estamos acercando lo suficiente como para vislumbrar el dilema: Si cualquier habilidad que aprende hoy un chico será obsoleta antes de que empiece a usarla, entonces, ¿qué es lo que realmente tiene que aprender?

    La respuesta es obvia: La única habilidad competitiva a largo plazo es la habilidad para aprender.

    Así que ¿cuál es la cuestión? ¿Ir a la escuela o aprender?

    Ir a la escuela ha sido la gran meta de la mayoría durante mucho tiempo. La escuela son las pruebas, las calificaciones y las normas, la toma de apuntes y las reuniones. Aprendizaje, por el contrario, es “conseguirlo”. Es el gran avance conceptual que permite al estudiante entender las cosas y, a continuación, ser capaz de pasar a otra cosa. El aprendizaje no se preocupa por los libros de texto o las pruebas de control.

    Durante demasiado tiempo, la gente inteligente ha creído que la escuela fue organizada para fomentar el aprendizaje. Durante mucho tiempo, sin embargo, las personas que conocen el tema, se han dado cuenta de que escuela y aprendizaje son actividades fundamentalmente diferentes.

    Teniendo en cuenta la evolución del mundo actual, y lo que está por venir, no es descabellado pensar que el actual modelo tradicional simplemente no está a la altura, es obsoleto y fuera de sintonía con las necesidades de la vida moderna.

    Tenemos que olvidar nuestras nostalgias y conseguir elevar nuestro punto de vista hasta un nivel más alto para poder ver esto. Tenemos que salir de la perspectiva miope que nos está llevando al abismo. Las “soluciones” y “reformas” que se están constantemente discutiendo, son las ideas de la vieja escuela, basada en un sistema que está pasado de fecha y que ya no es aplicable al mundo en que vivimos. Observa a tu alrededor. Mira el ritmo de los cambios de hoy en día, como evoluciona el panorama de los negocios y de nuestra cultura. Estamos en medio de importantes cambios. Ya no se trata de una evolución sólo un poco “más rápida” o “nueva”, al igual que en los últimos 50 años… No, estamos en medio de un cambio significativo en cómo suceden las cosas y cómo nuestras vidas funcionan.

    Aquellos que lo “harán bien” en este mundo, de hecho, los que liderarán este mundo serán los que estén preparados para ello. La preparación requerirá sólidas habilidades para “pensar”, para ser capaz de razonar sobre los principios y hacerlo a la luz del pensamiento creativo.

    En un artículo reciente del New York Times se hablaba del “liderazgo en la innovación” y los empresarios llegaban a la conclusión de que “tenemos que dejar de pensar”. El mundo de los negocios está pagando cientos de millones de dólares a consultores -el artículo les llama “los cerebros de alquiler”- que son capaces de “innovar” para dichos negocios, y la forma de la innovación no es otra que el pensamiento creativo. Aparentemente sencillo. Pero simplemente no hay mucha gente preparada para hacerlo “desde dentro de nuestras empresas”.

    Esta es una de las principales razones por las que la “escuela” se revela a sí misma caducada. La escuela tal y como la hemos conocido, tal vez tenía un propósito hace 50-100 años -todavía no estoy convencido de que fuese el mejor modelo, incluso para aquellos tiempos-, sin embargo, es un concepto completamente equivocado en el mundo actual.

    Necesitamos un sistema educativo que prepare para el mundo de hoy, lo que significa enseñar a los estudiantes a saber cómo prepararse. ¿Se ve la diferencia? Ya no podemos simplemente prepararlos para el presente, porque en el momento que salgan por el otro extremo, veinte años más tarde, ya estarán “obsoletos”. Tenemos que encontrar la forma de preparar a los estudiantes para el mundo que se encontrarán en su momento, y que es un mundo que no existe todavía. Tenemos que prepararlos para resolver problemas que ni siquiera aun hemos identificado.

    ¿Da miedo? No, en lo más mínimo. Todo gira alrededor de un relegado concepto denominado: “PENSAR”, y esta es una “cosa” en la que la educación tradicional no ha hecho un buen trabajo de “enseñanza”.

    La escuela es tan “Siglo XX” – Dugutigui
    http://damantigui.wordpress.com

  2. Mas allá de que sea o no necesaria una Universidad en la Región de O’Higgins (a mi modo de ver si), resulta por decirlo menos cuestionable todo el criterio aplicado para la creación de este campus: la falta de previsión de cualquier inconveniente, la elección de una ciudad mas bien pequeña para la erección del campus sin un estudio de impacto previo, las carreras impartidas (ojo que no veo algo malo en impartir Derecho, siempre que se refuercen temas de interés para la zona, como puede ser el Derecho de Aguas o Minero, por su proximidad con El Teniente).

    Y con ello se demuestra la caracteristica grandilocuencia, en general, de quienes lideran las casas de educación superior, grandilocuencia que infortunadamente no tiene correlato con la realidad (por no hablar derechamente de negociados).

    Eso, saludos

  3. Una puntualización: Que el lugar haya sido Rengo y no Rancagua no fue culpa de la UV, fue culpa del Gobierno Regional y del CORE, que pre-establecieron en la licitación el emplazamiento de la Universidad.

    Y aquí es donde me huele el negociado: ¿quien se beneficia con un campus universitario perdido en medio de los potreros?

    Tengo mucho respeto por la Universidad de Valparaíso y sobretodo por su Escuela de Derecho, donde han pasado profesores chilensis de la talla de Ramón Meza Barros, Mario Casarino, Victorio Pescio, Aldo Topasio e internacionales como Luis Jiménez de Asúa, Norberto Bobbio y Ronald Dworkin

    Saludos

  4. La UV es una casa de Estudios muy respetable, pero todo lo descrito sobre el campus Rengo no tiene lógica. Así de tajante.

    No solo de parte de la autoridad universitaria, sino que de la Intendencia que en vez de colocar una sede universitaria en Rancagua o San Fernando (ex Maringrado) condicionó el tema a instalar el campus en una ciudad pequeña sin mayor calculo del impacto que podia causar.

    Curioso

  5. Pingback: BlogESfera.com
  6. Lo único que puedo decir es con respecto a tu PD. es que tu pololiwis está equivocado. Yo estudio en la sede provincial ubicada en San Felipe, y yo pensaba que era una Universidad más o menos no mas pues. Pero me di cuenta que tiene una excelente educación, sobre todo en el área de salud. Nuestros campus clínicos abarcan todo el valle del Aconcagua, y me a tocado toparme con médicos provenientes de la U. de Chile, que francamente dejan mucho que desear.

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