Aprendizaje

[picapp align=”center” wrap=”false” link=”term=shaolin&iid=5816473″ src=”1/1/8/3/Chinese_Kungfu_Star_bf48.jpg?adImageId=8869073&imageId=5816473″ width=”500″ height=”361″ /]

Un estudiante novato de artes marciales fue hacia su maestro y le dijo seriamente:

  • Maestro, soy un devoto al estudiar su sistema marcial ¿cuanto tiempo me llevará dominarlo?

El maestro ante tamaña pregunta improvisó la respuesta:

  • Diez años

Impacientemente el novel estudiante replicó:

  • Pero Maestro, quiero dominarlo mucho antes que eso, trabajaré muy duro, practicaré a diario, diez o más si fuere necesario ¿Cuanto tiempo me tomaría entonces?

El profesor pensó por un momento y respondió:

  • Veinte años

A propósito de este cuento zen, algo de música ad-hoc: gentileza de Kitaro

El monje furioso

Dos monjes iban cruzando un río. Habían salido de viaje con las sabias advertencias de su maestro:

La mujer es símbolo de pecado no debéis tener trato con ellas y mucho menos dejaros engañar por sus encantos

De pronto se encontraron con una mujer muy joven y hermosa a la cual habían asaltado unos ladrones dejándola desnuda y malherida en la orilla del río.

Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta su casa donde sus familiares lloraron y agradecieron su ayuda..

El otro monje estaba furioso. No dijo nada pero hervía por dentro. Eso estaba prohibido. Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.

Recorrieron varias leguas. Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo:

  • Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de esto. Está prohibido.
  • ¿De que estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro.
  • ¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado.

El otro monje se rió y luego dijo:

  • Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando

(cuento tradicional chino)

Las diferencias aparentes

Cuatro viajeros provenientes de distintos países que seguían la misma ruta juntaron el poco dinero que tenían consigo para comprar comida.

  • “Compraremos angur” (dijo el persa)
  • “No, yo quiero inab” (contestó el árabe)
  • “Nada de eso, yo comeré uzum” (exclamó el turco)
  • “Lo que compraremos será stafil” (protestó el griego)

Como ninguno sabía lo que significaba las palabras de los demás, comenzaron a discutir entre sí.Tenían información pero carecían de conocimiento.

Pasó por allí un hombre que dijo:

  • Yo puedo satisfacer el deseo de todos ustedes, denme su dinero.

Los viajeros accedieron a la solicitud del recién llegado. Al cabo de un rato el hombre regresó con aquello que todos habían mencionado sin saber que se referían a lo mismo:

UVAS

(cuento tradicional hindú)

Gente como tú

A un oasis llega un joven forastero a tomar agua, se asea y le pregunta a un anciano que estaba descansando:

  • “Buen anciano ¿Que clase de personas hay aquí?” (preguntó el joven)
  • “Antes necesito saber ¿Que clase de gente había en el lugar de donde vienes? (repreguntó el anciano con toda calma)
  • Uff, vive gente egoísta y malvada, de cierto le digo que estoy encantado de haberme ido de aquel lugar (replicó el joven)
  • Pues lo mismo habrás de encontrar aquí” (comentó el anciano)

En esa misma jornada llega otro joven forastero a beber agua al oasis y viendo al anciano le pregunta:

  • “Buen anciano ¿Que clase de personas hay aquí?” (preguntó el joven)
  • “Antes necesito saber ¿Que clase de gente había en el lugar de donde vienes?” (repreguntó el anciano con toda calma)
  • Del lugar de donde vengo vive gente buena, amistosa, hospitalaria y honorable, de cierto le digo que me mucho haber abandonado mi tierra (replicó el joven)
  • Pues lo mismo habrás de encontrar aquí” (comentó el anciano)

Un hombre que merodeaba por el lugar que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:

  • “Oiga anciano ¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?

A lo cual el anciano respondió:

  • Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo, no podrá encontrar otra cosa aquí; Aquel que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá”.

(cuento tradicional árabe)